miércoles, 12 de mayo de 2010

Los últimos de Filipinas: los héroes de Baler


Hoy muchos españoles ignoran quiénes fueron los héroes de Baler. Quizá ni siquiera el título de “los últimos de Filipinas” les evoque otra cosa que una vieja película. Pero aquellos hombres, los últimos de Filipinas, escribieron una gesta realmente extraordinaria: casi un año soportaron el asedio del enemigo en una pequeña iglesia de un rincón perdido del archipiélago. Se negaron a creer que España hubiera abandonado las Filipinas y mantuvieron la bandera, frente a un enemigo muy superior, hasta que no les cupo la menor duda de que aquello ya no era suelo español. Una aventura excepcional.


Estamos en Filipinas en 1898. Los norteamericanos han empezado a ejercer de gran potencia: quieren dominar América y controlar el Pacífico. Su primer objetivo será un viejo país europeo, empequeñecido y menesteroso, que sin embargo aún tiene su bandera en aquellos lugares: España. La bandera española ondea en Cuba, en Filipinas y también en Guaján o Guam, en las islas Marianas. Son los restos del viejo imperio. Los yanquis saben de nuestra debilidad. Saben también que, desde algunos años atrás, Cuba y Filipinas viven una fuerte efervescencia antiespañola. En Cuba la guerra viene siendo larga y costosa. En Filipinas no ha sido tan grave: a España no le había costado mucho mantener el orden; los disturbios, aunque serios, se habían limitado al área de la capital, Manila.

No lejos de Manila hay un distrito bastante tranquilo: el del Príncipe. Su capital era Baler, una aldea compuesta por una iglesia, un hospital, la casa del gobernador, los barracones de la tropa (un cabo y cuatro guardias civiles) y las viviendas de los nativos. Aunque Baler, sobre el mapa, está cerca de Manila, en la práctica está muy lejos: rodeada de montañas y aislada por un río, sus comunicaciones con el exterior son dificilísimas. También allí había llegado la guerra. Desde agosto de 1897, el pacífico poblado había sido escenario de enfrentamientos entre los rebeldes tagalos, escondidos en la selva, y las tropas españolas enviadas de refuerzo. La calma volverá cuando el líder independentista, Aguinaldo, sea derrotado. Pero como Baler se ha convertido en un foco de conflicto, España decide reforzar el puesto: así, hacia febrero de 1898 se instalan en Baler 50 hombres al mando de los tenientes Juan Alonso Zayas y Saturnino Martín Cerezo, bajo la autoridad del nuevo gobernador de la plaza, el capitán Enrique de las Morenas. Y en ese momento, cuando parece que la paz ha vuelto a Baler, los yanquis declaran la guerra a España. 

El destacamento español de Baler, aislado en aquel lugar, lo ignora todo sobre la guerra con Norteamérica. Bastante tiene el capitán De las Morenas con prevenir nuevas insurrecciones: los tagalos están en la selva, esperando la oportunidad de volver al ataque. Hasta junio no se enteran los de Baler de que están en guerra con los EEUU. Ese mismo mes, los tagalos vuelven a la carga. Un día, el poblado amanece desierto: claro indicio de que va a comenzar el ataque. Los españoles se encierran en la iglesia y cortan toda comunicación con el exterior. Comienza así un asedio que hará historia.

Cuestión de principios


La presencia española en Filipinas se desploma. Los rebeldes tagalos suman decenas de miles. Para colmo, los yanquis desembarcan a todo un cuerpo de ejército. Las tropas españolas no pueden oponer resistencia. Cae toda la provincia de Luzón. Manila está sitiada. Los rebeldes proclaman la independencia. Pero, en Baler, los españoles aguantan. Los filipinos, cada vez más numerosos, les envían mensajes: que Filipinas ha caído, que toda resistencia es inútil, que se rindan y serán bien tratados… Pero los de Baler se niegan a creerlo. Se suceden los combates. Los españoles, firmes, resisten. Exasperado, el mando filipino les plantea un ultimátum. Decía así:

“Acabo de llegar con tres columnas de mi comando y, enterado de la resistencia inútil que mantenéis, os informo de que si deponéis las armas en el plazo de veinticuatro horas, respetaré vuestras vidas y propiedades, y seréis tratados con toda consideración. De lo contrario, os obligaré a entregarlas. No tendré ninguna compasión de nadie y haré responsables a los oficiales de cualquier fatalidad que pueda ocurrir.”

Los españoles de Baler deliberan. Piensan que todas las noticias que les dan los tagalos sobre el hundimiento español son simples engaños. No están dispuestos a rendirse. Así contestaron los nuestros:

“A mediodía de hoy termina el período fijado en su amenaza. Los oficiales no pueden ser considerados responsables de las fatalidades que ocurran. Nos une la determinación de cumplir con nuestro deber, y deberás comprender que si tomas posesión de la iglesia, será solamente cuando no haya nada en ella más que los cuerpos muertos. La muerte es preferible a la deshonra”.

La capacidad de resistencia de los españoles es inaudita. Hacen un pozo para obtener agua. Sacan víveres de donde pueden. Con piezas viejas y pólvora de cohetes fabrican dos cañones. Los filipinos disparan desde todas partes. Pasan los meses. La iglesia está semiderruida, aumentan las bajas, pero Baler aguanta. Una y otra vez intentan los filipinos que los españoles se rindan. Inútilmente. Durante el verano de 1898 se consuma el desastre: cae Manila, España entrega las islas, las tropas vuelven a casa, pero los de Baler, ignorantes de todo eso, resisten. Los tagalos envían a dos sacerdotes españoles para que le cuenten la verdad a De las Morenas; pero el capitán no les cree y, aún más sorprendente, los sacerdotes deciden quedarse con los sitiados. Aquel puñado de hombres es un microcosmos de España: hay andaluces, valencianos, canarios, catalanes, castellanos, gallegos… Los manda un teniente de Cáceres, con un corneta de Zaragoza. ¿Por qué se obstinan en no creer a los filipinos? Porque les parece inverosímil que las islas se hayan perdido en tan poco tiempo. Por eso resisten.

Por si las cosas estuvieran poco difíciles, empieza a hacer estragos el beriberi, una enfermedad que se contrae por falta de vitamina B1. Los sitiados ya no tienen zapatos; se fabrican zuecos con madera y cuerdas. Sus ropas están deshechas; se confeccionan uniformes con sábanas del hospital. A finales de noviembre, De las Morenas se siente morir: es el beriberi. ¿Qué hace? Envía una carta a los filipinos instándoles a que se rindan y entreguen las armas, prometiéndoles que recibirán un trato benévolo. El enemigo reacciona con furia; la resistencia española no se quiebra. Hacia diciembre, en la iglesia de Baler quedan sólo 35 hombres. Los españoles están exhaustos, pero el nuevo jefe, el teniente Cerezo, ordena celebrar fiestas todas las tardes, con música y canciones, para demostrar que la moral de los sitiados no mengua. Más aún: los españoles todavía tienen arrestos para hacer varias salidas y quemar las posiciones avanzadas de los filipinos, ganarles terreno, cazar su ganado, robarles víveres.

El 21 de enero de 1899, el ya presidente Aguinaldo firmaba la Constitución filipina. Los norteamericanos, por su parte, reclamaban la soberanía sobre las islas. El conflicto entre ellos estallará en febrero. Pero los españoles de Baler, ajenos a todo, seguían manteniendo la bandera en su ruinosa iglesia. Es ya el mes de marzo cuando Aguinaldo, exasperado, manda refuerzos. Los filipinos cañonean sin cesar; los españoles no se rinden. Llevan 282 días de sitio. Se les han acabado los víveres; comen hierba, ratas, caracoles, pájaros. El teniente médico Vigil, herido y enfermo, se hace desplazar en un sillón para atender a los otros heridos. A finales de mayo de 1899, los filipinos intentan un asalto general, pero son rechazados por los españoles y se retiran dejando 17 muertos en el campo. Es por entonces cuando llega un emisario español: el teniente coronel Aguilar, del Estado Mayor del general De los Ríos. Aguilar se entrevista con Cerezo y le cuenta que Filipinas se ha perdido, pero Cerezo no puede creerlo. Así fue la conversación:

- "¡Pero hombre! ¿qué tengo que hacer para que Vd. me crea, espera que venga el General Ríos en persona?"
- "Si viniera, entonces sí que obedecería las órdenes".

Sin embargo, lo que despejó todas las dudas fue uno de los periódicos españoles que Aguilar dejó a los sitiados: allí Cerezo leyó una noticia que no podía ser un truco, porque hablaba de un amigo suyo. Así que el teniente Martín Cerezo reunió a la tropa y le expuso la situación: era verdad, la guerra se había perdido, España se había rendido y ellos, los de Baler, eran los últimos de Filipinas. Había que buscar una forma honrosa de rendir la posición. Cerezo se reunió con el jefe enemigo y pactó las condiciones: abandonar la plaza sin ser hechos prisioneros ni sufrir daños. Tras 337 días de asedio, los treinta y tres supervivientes, los héroes de Baler, abandonaban la iglesia enarbolando la rojigualda entre un pasillo de filipinos que les presentaban armas. El propio presidente Aguinaldo recibió a los héroes y les ofreció obsequios y alojamiento. Aguinaldo, admirado por el valor de aquellos hombres, publicó un decreto que decía así: 

"Habiéndose hecho acreedoras de la admiración del mundo las fuerzas españolas que guarnecían el destacamento de Baler, por el valor, la constancia y heroísmo con que aquel puñado de hombres aislados y sin esperanza de auxilio alguno, han defendido su bandera por espacio de un año, realizando una epopeya tan gloriosa y tan propia del legendario valor de los hijos del Cid y de Pelayo; rindiendo culto a las virtudes militares e interpretando los sentimientos del ejército de esta República, que bizarramente les ha combatido, vengo en disponer lo siguiente: Los individuos de que se componen las expresadas fuerzas no serán considerados como prisioneros, sino por el contrario, como amigos; y en su consecuencia, se les proveerá, por la Capitanía General, de los pases necesarios para que puedan regresar a su país".

Los héroes de Baler llegaron a España en septiembre de 1899. Fueron recibidos con todos los honores. Hoy, en la iglesia de Baler, una placa recuerda su gesta. En Filipinas se ha instituido recientemente el día hispano-filipino; se celebra el 30 de junio, en recuerdo de aquel decreto del presidente Aguinaldo. En España no hay un día específico que recuerde a aquellos valientes. Pero todos los días deberían ser el día de los últimos de Filipinas, de los héroes de Baler.

José Javier Esparza, La Gesta Española.

Como español tan sólo puedo honrar a estos héroes que dejaron el listón bien alto y nuestra bandera rodeada de honra y respeto. Supieron defenderse como auténticos leones, tal y como sólo un español es capaz. Rodeado, sin esperanzas de auxilio y contra un enemigo muy superior. Transcribo a continuación sus nombres, graduaciones y lugar de procedencia:
    * Teniente Saturnino Martín Cerezo, natural de Miajadas, Cáceres.
    * Médico Rogelio Vigil de Quiñones, natural de Marbella, Málaga.
    * Cabo Jesús García Quijano, natural de Viduerna de la Peña, Palencia.
    * Cabo José Olivares Conejero, natural de Caudete, Albacete.
    * Corneta Santos González Roncal, natural de Mallén, Zaragoza.
    * Soldado Juan Chamizo Lucas, natural de Valle de Abdalajís, Málaga.
    * Soldado José Hernández Arocha, natural de La Laguna, Tenerife.
    * Soldado Luis Cervantes Dato, natural de Mula, Murcia.
    * Soldado Manuel Menor Ortega, natural de Sevilla, Sevilla.
    * Soldado Vicente Pedrosa Carballeda, natural de Carballino, Orense.
    * Soldado Antonio Bauza Fullana, natural de Petra, Mallorca.
    * Soldado Domingo Castro Camarena, natural de Aldeavieja, Ávila.
    * Soldado Eustaquio Gopar Hernández, natural de Tuineje, Las Palmas.
    * Soldado Eufemio Sánchez Martínez, natural de Puebla de Don Fadrique, Granada.
    * Soldado Emilio Fabregat Fabregat, natural de Salsadella, Castellón.
    * Soldado Felipe Castillo Castillo, natural de Castillo de Locubín, Jaén.
    * Soldado Francisco Real Yuste, natural de Cieza, Murcia.
    * Soldado José Pineda Turán, natural de San Felíu de Codinas, Barcelona.
    * Soldado José Jiménez Berro, natural de Almonte, Huelva.
    * Soldado José Martínez Santos, natural de Almeiras, La Coruña.
    * Soldado Loreto Gallego García, natural de Requena, Valencia.
    * Soldado Marcos Mateo Conesa, natural de Tronchón, Teruel.
    * Soldado Miguel Pérez Leal, natural de Lebrija, Sevilla.
    * Soldado Miguel Méndez Expósito, natural de Puebla de Tabe, Salamanca.
    * Soldado Pedro Vila Garganté, natural de Taltaüll, Lérida.
    * Soldado Pedro Planas Basagañas, natural de San Juan de las Abadesas, Gerona.
    * Soldado Ramón Mir Brills, natural de Guisona, Lérida.
    * Soldado Ramón Buades Tormo, natural de Carlet, Valencia.
    * Soldado Ramón Ripollés Cardona, natural de Morella, Castellón.
    * Soldado Timoteo López Larios, natural de Alcoroches, Guadalajara.
    * Soldado Gregorio Catalán Valero, natural de Osa de la Vega, Cuenca.
    * Soldado Marcelo Adrián Obregón, natural de Villalmanzo, Burgos.
    * Soldado Bernardino Sánchez Cainzos, natural de Guitiriz, Lugo.
Los siguientes soldados no sobrevivieron al asedio:

    * Teniente D. Juan Alonso Zayas, natural de San Juan de Puerto Rico.
    * Soldado Rafael Alonso Medero, natural de Villaverde (Fuerteventura).
    * Capitán D. Enrique de las Morenas y Fossi. Natural de Chiclana (Cádiz).
    * José Chaves Martín
    * Julian Galvete Iturmendi
    * José Lafarga Abad
    * Baldomero Larrode Paracuello
    * Francisco Rovira Mompó. Valenciano casi con toda seguridad.
    * Juan Fuentes Damián
   
* José Sanz Meramendi
   
* Manuel Navarro León
   
* Marcos José Petanas
   
* Pedro Izquierdo Arnaíz
   
* Ramón Donat Pastor
   
* Román López Lozano
    * Soldado Salvador Santamaría Aparicio. Natural de Alzira (Valencia).
Por último recordar que hubo 6 desertores (2 filipinos y tres españoles) y dos fusilados por la misma causa. Y dejaros una canción homenaje que bien escuchada saca lo mejor que hay en nosotros:




24 comentarios:

  1. Los últimos de Filipinas, uno de los hechos más patrióticos. Me alegro tanto de ser española

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    1. El mas “laureado” soldado español en filipinas, y se olvidan de él. “manda güevos” con G
      http://www.elmundo.es/cronica/2016/12/09/5843dfefe5fdea405c8b4646.html

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  2. Perdonad el retraso en la publicación, ha habido un problema importante con la moderación de mensajes y no llegó ningún aviso al correo.

    ***
    Y nosotros, Sara, y nosotros. No creo que haya una historia más apasionante que la nuestra. La de Inglaterra se queda lejos, y la de Bizancio un poco también, a pesar de que ya no queda ningún bizantino para contarlo, por desgracia.

    Te recomiendo leer el artículo de "Los cojones del Tercio de Castelnuovo", en la sección de Historia.

    Un saludo

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    1. Yo te recomiendo que te informes bien porque todos los Españolitos nos olvidamos del soldado + laureado de Filipinas. Los restos se conservan en el cementerio de su pueblo con una plaquita puesta por iniciativa familiar. http://www.elmundo.es/cronica/2016/12/09/5843dfefe5fdea405c8b4646.html

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  3. Enhorabuena por el artículo y el blog.

    Me gustaría llevar a cabo un intercambio de enlaces entre nuestras Webs.

    http://www.izatubandera.org/

    Mi correo es: administracion@izatubandera.org

    Un saludo.

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  4. Un estupendo artículo. He sentido un orgullo tremendo al leer el nombre de Domingo Castro Camarenaentre los supervivientes, nació en mi pueblo querido. Gracias por tu ejemplo.

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  5. En la última obra del ínclito escritor Juan Manuel de Prada, " Morir bajo tu cielo", se permite denostar, hasta convertirlo en asesino implacable , al comandante principal del sitio de Baler (Filipinas ) ,merecedor posteriormente de una Laureada de San Fernando, Saturnino Martín Cerezo, con el subterfugio de que la obra está novelada (ficticia ), pero empleando los hechos ocurridos y los personajes con nombres y apellidos. Este oprobio lo llevará De Prada sobre sus espaldas hasta el fin. A no ser que se digne retractarse de sus errores hirientes y , sobretodo, se disculpe ante los descendientes de Martín Cerezo, aún vivos.

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    1. No me escondo, como anrifu42@gmail.com (Antonio Riquelme ), he de manifestar que por todos los medios (personal y mediáticamente) he tratado de hacer llegar a De Prada mi absoluta repulsa por el trato repugnante y torticero dado al héroe de Baler, Saturnino Martín Cerezo,en su obra "Morir bajo tu cielo" y nunca llegaron , de ningunos (Prada y medios),la mínima disculpa, comentarios o desmentidos, especialmente a sus herederos vivos, de los que soy amigo. Por todo ello, tomé la decisión de no volver a leer nada de este ínclito escritor, hasta ahora uno de mis favoritos.

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    2. ¿Y quien le pide disculpas a los familiares del soldado más Laureado y olvidado completamente en Filipinas y actualmente en su tierra?
      http://www.elmundo.es/cronica/2016/12/09/5843dfefe5fdea405c8b4646.html

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  6. Como no le va a gustar a uno leer que su bisabuelo fue un heroe. Domingo Castro Camarena, se caso y tuvo un hijo Tomás (mi abuelo) que tambien sufrió lo suyo en la guerra civil. De lo cual aún mi madre percibe una pequeña paga

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    1. El más Laureado NO fué Domingo Castro Camera, sinó, Luís Checa Martinez, al quien todos se olvidaron de él. Actualmente sigue así en su pueblo. Solamente una plaquita en el cementerio puesta por sus familiares. ¡Que pena de ejercito español! se olvida de sus héroes!
      http://www.elmundo.es/cronica/2016/12/09/5843dfefe5fdea405c8b4646.html

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  7. cada vez que leo algo de los heroes de baler se me pone el bello de punta

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    1. Pues.., toma una verdad olvidada por el ejercito y su tierra española.
      http://www.elmundo.es/cronica/2016/12/09/5843dfefe5fdea405c8b4646.html

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  8. cada vez me gusta leer de esta gesta de valientes

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    1. Pues, lee un poquito más del tema. De mi paisano, héroe olvidado en Filipinas y en su tierra actualmente.
      http://www.elmundo.es/cronica/2016/12/09/5843dfefe5fdea405c8b4646.html

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  9. cada vez me gusta leer de esta gesta de valientes

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  10. Gracias por el artículo, creo que hacen falta muchos más que recuerden a los españoles de hoy en día de dónde vienen y quiénes fueron sus abuelos. La Historia recuerda a estos héroes que no recibieron finalmente la recompensa que realmente merecían. El corneta Santos González Roncal fue fusilado al inicio de la Guerra Civil, en septiembre de 1936, sin juicio ni motivos. A parte de esto, hay cientos, si no miles, de lugares donde tropa y mandos españoles fueron enviados simplemente para ser olvidados. Lugares que fueron bastiones del Imperio Español, mantenido por fuerzas mal equipadas, en muchos casos mal abastecidas y, sobre todo, dejadas caer en el olvido. Para los estudiosos de la Historia voy a mencionar un sitio que visité hace unos cuantos años, San Marcos de Talahase, en Florida. ¿Alguien lo ha oído mencionar alguna vez? Parece que hasta los norteamericanos lo recuerdan mejor que nosotros. En fin, ¡qué buen caballero, si tuviera buen señor! Un saludo.

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    1. Mas grabe es olvidarse actualmente del último soldado y más laureado de Filipinas. Manda "gúevos" con G que el ejercito o su pueblo no le hayan hecho un reconocimiento. En su tumba solamente una plaquita por iniciativa de su familia que lo recuerda.
      http://www.elmundo.es/cronica/2016/12/09/5843dfefe5fdea405c8b4646.html

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  11. Alguien me sabría decir si había alguno q se apellidara Nieves? Siempre oí q mi bisabuelo fue de los últimos de Filipinas, q era correo, se supone q era el Tony Leblanc lo interpretaba. Sé que fue Guardia Civil pero no sé si estuvo en Filipinas como tal. Muuuchas gracias!

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    1. Si se han olvidado de Luís (el soldado más Laureado)de Filipinas, que no harian con tu abuelo o tras personas.
      http://www.elmundo.es/cronica/2016/12/09/5843dfefe5fdea405c8b4646.html

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  12. Mi tatarabuelo Manuel Fernandez Cabello fue uno de los supervivientes y de hecho, uno de los más longevos, aunque por problemas de salud no pudo ir al reconocimiento que se les hizo años más tarde en Madrid, si sabéis algo al respecto escribirme por favor a frankverablog@gmail.com

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  13. Su nombre, Frank, no está entre los supervivientes del sitio de Baler. Soy uno de los autores del libro de la editorial Actas "Los Últimos de Filipinas, Mito y realidad del sitio de Baler" y conozco el tema en profundidad. Si no tienes inconveniente te contacto a tu correo e intento echarte una mano para saber algo más sobre tu tatarabuelo en Filipinas. Un saludo

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  14. Frank, el nombre de tu tatarabuelo no se encuentra entre los supervivientes del sitio de Baler. Soy uno de los dos autores del libro de la editorial Actas "Los últimos de Filipinas, mito y realidad del sitio de Baler" y conozco en profundidad este episodio. Si no te parece mal contactaré contigo por privado en tu correo electrónico para echarte una mano e intentar saber más sobre las vicisitudes de tu tatarabuelo en Filipinas. Cualquier dato que conozcas puede ser de inestimable ayuda. Un saludo

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  15. Amigo. Soy del pueblo de Luís, el cual, todo el mundo se olvida de él y siempre será el último. Aquí en su pueblo, algunos pocos lo hemos sabido, pero, ni el ejercito ni el ayuntamiento se ha hecho eco de él. Solamente una placa en el cementerio, el cual, conservan todavía sus restos.
    Que “mala suerte” tiene Luís Checa Martinez. Todavía actualmente, hay gente en España que se olvidan del único EROE reconocido con 3 medallas.
    http://www.elmundo.es/cronica/2016/12/09/5843dfefe5fdea405c8b4646.html

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